¿Bella?…-. Gritaba Edward continuamente. Yo ya con dolor de cabeza de sus altos gritos.
- ¡Sí! Aquí estoy en la sala donde hay estantes con libros, que ahora mismo no me sale el nombre, pues hay estoy.
- Ah… vale no sabía por donde buscarte-. Me respondió él con un tono irónico.
Cuando me volví para verlo estaba dejado caer en la puerta con unas de sus típicas sonrisas.
Me cogió de la mano y me arrastró hacia el volvo, yo sorprendida por el volvo. Ya que se había roto en el accidente.
- ¿ El volvo ?¿ El de antes?¿ Qué has hecho?¿Cómo…?-. Le pregunté yo muy nerviosa, no por nada en especial si no por lo bonito que era aquel coche.
- Tranquilizate, no es el de la otra vez, por supuesto que no. Es otro-. Me respondió él mientras abría la puerta del copilo y antes de que yo pudiera decir una palabra o una sílaba.
- ¡ Venga montate ! ¡ Te llevo a comer !-.
- ¿¡Qué!? Pero si no estoy ni siquiera estoy bien vestida, lo que llevo es un pantalón vaquero, unas botas y una camiseta rosa. Le contesté yo en mi defensa.
- Pues sube y en menos de media hora baja y bien “preparada´´-. Me contestó hacia un gesto que tenía varios significados y no sabía cual de ellos escoger.
Subí arriba, hacia el cuarto de baño. Cerré la puerta con el pestillo, pero cuando me dí cuenta no había cogido la ropa del ropero. Tuve que abrir el pestillo salir corriendo y coger la ropa. Ya estaba de vuelta en el cuarto de baño cuando… ¡ El termo ! Se me había olvidado encenderlo para así ducharme con agua caliente. Cuando me metí en la ducha fue consciente de que había perdido veinte minutos tonteando. Tarde cinco minutos en ducharme y otros cinco en vestirme, esta vez iba con un vestido por las rodillas, color rosa pálido y como no me da tiempo me dejé el pelo suelto. Bajé las escaleras muy ligero y me metí exageradamente rápido en el coche. Edward me miró. Me dijo que iba muy guapa. Y arrancó el coche en puro silencio. Por el camino iba aburrida ya que Edward no me echaba ni pizca de cuenta. Pero cuando cruzamos una de las rotondas empezó a hablarme y pensé que sería un milagro o que me había escuchado. Aunque la segunda opción la dudaba porque,… no lo recuerdo muy bien, pero el día de Port Angeles me dijo que era a la única que no podía escuchar. Mientras hablaba con él, hizo un derrape hacia la dirección contraria.
- ¿ Qué pasa ? Dije
- Tengo una corazonada, creo que me están esperando en casa.
- Ah… ¿ por eso tienes que derrapar y casi matarme y un infarto?-.Le contesté como lo haría una niña pequeña enfadada por una piruleta.
Llegamos a la casa Cullen, y era verdad. Todos sus “hermanos´´ estaban en el jardín y le explicaron que:
-Tenemos una nueva hermana Cullen, Carlisle la esta inspeccionando y le está respondiendo a unas preguntas que ella misma hace-. Le informó Rosalie.
- Pero, entonces Bella corre el peligro de…-. Anunció Edward
- De… ¿que venga a por mi?-. Pregunta un poco asustada y muy angustiada.
- Si, espero tranquilizaron que Carlisle creo que la está “entrenando´´ para eso, o sea para que no la ataque-. Dijo Jasper burlón.
A mi no me hacia nada de gracia, pero… tenía la intriga de como sería aquella nueva Cullen, ¿sería tan guapa como los demás?¿ o sería fea ? ¿ era rubia ? ¿ o quizás morena ?…. muchas preguntas que me comían de intriga y en el momento menos esperado, salió la nueva Cullen y nos saludó. Ahora me entró el miedo de si me haría algo cuando se acercara un poquito mas a mí… Pero me subí la autoestima. Y me presenté ante ella y le dí dos besos en la megilla. Era, igual de altas y todo, pero tenía un pelo rizado moreno largo y no era muy bonita que digamos, pero tenía unos ojos… Bueno en ese mejor ni fijarme porque a los Cullen le cambia el color de los ojos cada día. Entonces la reconocí, era la mujer con la que estaba hablando la dependiente de la biblioteca en Port Angeles.
¡Estaba muy sorprendida de aquello!